jueves, 6 de agosto de 2009

Dia 5 Snorkel

Amanece un nuevo dia en el hotel Bahía Príncipe. El mismo ritual, cafetito y luego a desayunar. Y como cada día...a la playa. Es una rutina muy "dura" pero me podría acostumbrar.

Ya en la playita y para ir haciendo boca, todo el grupo excepto Ana, fuimos a probar los Kayacs. A alguien se le pasó vagamente la idea de acercarnos al "barco fantasma", pero en los papeles que firmamos para coger los kayacs, nos prohibía explicitamente acercarse al barco, así que nos quedamos con las ganas. Aún así, deciros, que estaba bastante lejos y el mar estaba bastante revuelto la verdad.

Hoy hemos comido antes, sobre la 1, porque tenemos contratada una excursión para hacer snorkel. A las 3:15 nos enfilamos hacia la casetilla donde la habíamos contratado y nos hacen firmar un papel en el cual se eximen de toda responsabilidad en el caso de que nos pase algo, son lentos pero no tontos, lo tienen todo muy bien preparado.

Mientras esperamos, al sol, nos damos cuenta que a la sombra se puede esperar igual y mucho más agustito (unos aguilillas estamos hechos), disfrutamos durante la espera de 2 columpios que tienen puestos alli y unos cuantos vasitos de agua fresquita(fotos cuando las tenga).

Montamos en el barco y como somos de los primeros nos situamos en la parte delantera, auténticos piratas, de vacaciones, eso si. La verdad es que la sensación es muy guay, el agua nos va empapando y la brisa marina combinada con la velocidad y algún que otro saltito le da un toque aventurero a la travesía.
Cuando estamos llegando a la zona de hacer snorkel, vemos que esta saturada y el capitán decide que vayamos primero a la piscina natural (como la de ayer pero menos bonita).
Como en el tema de piscinas naturales ya eramos profesionales, nos pusimos hasta arriba de roncito rico con Coca-Cola, estaríamos alli una media hora, y luego rumbo al snorkel.

Según avanzábamos hacia el snorkel, el día se iba oscureciendo; primero porque se hacía de noche y segundo porque se estaba nublando. Llegamos al sitio y antes de que se dieran cuenta, Andrés con su gran "caballerosidad y gentileza", ya estaba en el agua sin haber ayudado a nadie, ni paso aletas, ni preguntó ni nada... como un crío de 5 años ya estaba en el agua antes de que frenara el barco (eso sí, le cayó su correspondiente bronca, o mirada asesina, más bien...lógico).
Una vez ya los 4 en el agua, más que hacer snorkel, primero nos dedicamos a "beber" agua a puñaos por el tubito del snorkel, y luego a intentar hacernos fotos con una cámara acuática que habíamos pillado en la tienda de las excursiones. La verdad, peces había (aunque no demasiados) y el coral mas bien soso, nada parecido a las superfotos que nos habían enseñado de aguas cristalinas y miles de peces a nuestro alrededor. Es lo que tiene la publicidad engañosa.

Nos reclamaron volver al barco antes de lo que nos hubiera gustado, pero es lo que hay. Pusimos rumbo de regreso al hotel, y la mar empezó a ponerse un poco chunga, no daba miedo ni nada de eso, pero el capitán nos repartió por todo el barco para equilibrarlo y un par de usuarias sufrieron los embites del mar en forma de mareo.
Esto no pareció importarle mucho al capitán, porque el tío cogió dirección mar adentro, y cada vez que pillábamos una ola, cortaba motores y venga "pabajo" y "parriba", era como un parque de atracciones pero con mucha agua alrededor. Sinceramente, los que no íbamos mareados disfrutamos mucho, las otras dos pobres, lo dudo bastante.
Llegando al hotel, se dio una vueltecita alrededor del barco hundido, la verdad es que mola verlo tan de cerca.

El desembarco, como decirlo, no fue el más fácil que hayamos hecho en estas vacaciones, porque había bastante olas y había que bajar con cuidadín, pero no paso nada malo (soy bastante agonías, ya sabéis..). Nos fuimos caminito para el hotel y las caras de cansancio eran palpables.

Dia 6 Shopping lejano y estresante

Cada día que pasa estiramos un poquito mas la cama. Sobre las 8:30 empezamos a desperezarnos, el desayuno como siempre, a dolor! Parece mentira que desayune un café y dos galletas normalmente. Entre el ron y las comilonas miedo me da probar la báscula, pero... qué narices, que vivan las vacaciones!!
Decidimos ir andando a la playa, nos encontramos a David y Ana a medio camino y ya cogimos el trenecito para llegar al lugar mas soleado de la tierra, las playas de Bávaro en la República Dominicana. Ya son tantas horas, que la piel se nos va a quedar cuarteada, supongo que ya lo he comentado pero en toda mi vida jamás he usado tanta crema bronceadora como aquí, además de ser protección 30, nos echamos 3 o 4 veces por la mañana y por supuesto una buena crema para después del sol.

Rafa (que sigue sin maleta y ya creemos que nunca llegara) nos sorprendió con un nuevo modelito de camiseta. Se compró una nueva, eso si, tuvo que ser de chica porque las tallas aquí son un poco raras; para que os hagáis una idea, yo con mi cuerpazo gasto una talla M, vamos que lo hacen para subir el ego; a lo que vamos, que se tuvo que comprar una que teóricamente era para chica.
Decidimos irnos de compras a unas tiendas que tienen puestas al final de la playa, el final significa a unos 2 Km., que al paso caribeño se tarda mucho más. La idea inicial era ir antes de comer, pero ya se sabe, te acostumbras al perro y claro.
Fuimos a comer a la pisci de al lado de la playa, y en la comilona por una vez no hablamos de parejas, arreglamos un poco el panorama nacional y no llegamos a muchas conclusiones pero pusimos a caldo a los políticos.

Terminadas la viandas, cogimos caminito de Jerez en dirección al final de la playa y sus chiriguintos. Como teníamos al lado el Hotel Riu y alguien comentó que tenia una especie de centro comercial, pues nos decimos a ir. Al entra al riu nos dimos cuenta, que su pulsera era blanca (y la nuestra naranja, por cierto) y qué hicimos, pues le dimos la vuelta a la nuestra, y el Rafa que es el mas aguililla del grupo se fue a la barra del Riu a pedir unos "cafeses". Esto es lo que se denomina , voy a echarle morro, eso si, como eran “robadas”, como que estaban más ricas las bebidas. Después de echar un ojillo al hotel, que por cierto estaba muy chulo, descubrimos el supuesto centro comercial, 8 tienditas y bastante carillas. Así que seguimos caminando por los hoteles en dirección a las tiendas del fondo de la playa, hicimos una paradita en otra zona de tiendas y en mi caso compré un par de camisetillas y el David compró unos purillos de recuerdo de la isla. A Cristina le regalaron un purazo que degustamos todos y que fue imposible acabar.

Al final arrancamos hacia el final de la playa y joer que estrés! En todos, absolutamente en todos los puestecillos, (habría unos 25) te asaltaban los dueños insistiéndote que entraras, “vamos mi hermano, venga los españoles, anímate chico…” Solamente el hecho de llegar hasta el final de todas las casetas suponía un esfuerzo, no te digo ya luego el tema regateo, una guerra, pero es divertido, creo que si no todos, la mayoría compramos algo.
Terminadas las comprillas, caminito de vuelta, serian unos 40 minutillos andando, pero las caras eran un poema, entre el sol que pillas todo el día, las comilonas indecentes y esa pedazo de pateada estábamos reventaditos.

Llegamos al lobby y mas tiendas, había montado unos chiringuitos al lado del lobby, Loli y Cris se quedaron mirando y se compraron sendos pares de pendientes de coco muy aparentes, y los demás, fuimos a ver si pillábamos el video del doctor Amolll, pero lo tendremos que dejar un día más, a ver si mañana. David preguntó de nuevo sobre las maletas, y hablamos con Orlando (el guía de Soltour del primer día) y nos dijo, que podría que llegaran mañana, pero muy confiados no nos quedamos.

Duchita en el hotel y ahora toca el Italiano, a ver que tal. El cansancio era total, y la siesta se alargó un pelín más de la cuenta, así que no llegamos a tiempo y nos quedamos a cenar en el de siempre, que esa noche tenían variedad de comida mexicana. No estuvo mal.
De nuevo nos dirigimos al punto de encuentro, pero esta vez tuvimos una baja. Ana nos abandonó y sólo vino David. Estaba hecha polvo (normal) y se quedó descansando. Luego aparecieron Rafa y Cristina que habían cenado en el francés y por lo visto estuvo muy bien.
Esta noche no aguantamos mucho. En cuanto David levantó el campamento todos le seguimos.
De camino a nuestras habitaciones (Cristina y Rafa la tenían en el mismo edificio que el nuestro pero al lado opuesto), nos paramos un ratillo, cómo no a arreglar el "mundo" otra vez.

Dia 7 Mariscada caribeña...osea Langosta

Hoy ya, relajacion total, como no habia que ir a la playa, pq hoy toca mariscada en el Pulpo Cojo, fuimos a desayunar a las 9:30 tranquilamente, y disfrutamos un poquito más de la piscina. La verdad es que para un servidor tener una mañanita sin arena no pasa nada, lo malo es que también fue el dia que tuve que probar el fortasec, por lo de irse por la patilla y esas cosas, pero vamos sobreviví. (Se me olvidaba decir, que los días previos también tuve de todo un poco: alergias, picadura de mosquito, tobillo hinchado debido a un fortísimo impacto con un kayak y cómo no, las típicas rojeces solares...)




Pillamos la gua-gua a las 12:30 y pusimos camino al restaurante; el más famosillo es el Capitán Cook, pero unos compatriotas de Mallorca han montado la competencia y el hotel nos ofreció esta escursion por 75 euritos, casi ná la mariscada. Sé que en galicia son mas caras, pero nada que ver.

Llegamos en 15 minutos y el sitio era chulo, con una playa muy bonita a excepción del agua que no estaba muy limpia...una pena porque el entorno era precioso.




Ya nos tenian la mesa preparada, con sangría para parar un tren, y como no, hicimos el brindis correspondiente.




Primero nos pusieron unos pinchitos de tortilla y una especie de salpicón acompañado con presunto "pan con tumaca". Conocimos a una pareja de BCN y estuvimos criticando la velocidad de los camareros (ritmo caribeño, es lo que tiene).

Luego ya vino el plato fuerte, langosta a punta pala, con calamares y gambas, todo estaba rico pero claro, marisco de mar caliente, no es lo mismo esta claro. Eso si, dimos buena cuenta de ello, parece que aquí nunca se acaba el hambre.





Después de toda lo comilona y de por fin probar la Mamajuana (aquí vemos al David procediendo a la cata) procedimos a pasar a la playita que estaba allí mismo, y como he dicho anteriormente muy chula menos el agua, que estaba llena de algas, pero las tumbonas magníficas y maravillosas, el Rafa y el Andrés se echaron una pedazo de siesta, vamos que cuando se quisieron dar cuenta ya había que volverse.





El oso durmiendo.



A las 5 volvio la gua-gua a por nosotros, al llegar al hotel volvimos a disfrutar un ratito de la piscina y cada mochuelo a su habitación.
Los de ponferrada se fueron a hacer compras en Pueblo Príncipe, que eran una serie de tiendas haciendo un cuadrado y en el medio había puestecillos, tan cansinos como los de la playa, nos engañaron un poco y nos pusimos a regatear, concretamente por 3 ranitas nos pedían 12 y al final las sacamos por 6, no sin antes la Loli quererle pagar 7 por ellas porque le daba penilla el vendedor. Cual seria nuesta sorpresa cuando al entrar en una tienda estándar, nos encontramos las mismas ranitas por 1 mísero dolar; está claro q no valemos ninguno de los 2 para el regateo.

Cenita en la Bugambilla, vamos en el buffet libre, y después de tomar algo Ponfe y BCN se dieron una vuelta por el teatro, ya estaba acabando la función pero todavia hubo tiempo de grabar este memorable video.



Despues de este "show" nos dimos una vueltecita por el casino, nos sentamos en una mesa creyendo que era blackjack, pero era poker, madre mia, nosotros teniamos poca idea pero al que repartia menos, el rafa se rajo, pero el Andres siguio adelante y con una pareja de 3, se saco 5 dolarillos. Luego fuimos al blackjack (es como las 7 y media pero hay que llegar a 21), la suerte fue dispar, los ponferradinos ganaron 5 dolares pero los de BCN vieron un poco mermadas sus finanzas.
La idea fue mia, pero venia con el chip de cuando jugue en finlandia, que con 10 euros echabas un ratito entretenido, pero aqui nada de eso, con todo lo lentos que son para todo, la caña que se daba el crupier, diss mio, que velocidad.

Recogimos ganancias y perdidas y la noche se dio por finalizada.

Dia 8 El final del verano llegó y tu partiras......

Señoras, señores todo lo bueno se acaba y asi fue... Los ponferradinos nos despertamos los primeros y levantamos a los de BCN que seguÍan placidamente durmiendo o cuando menos el Rafa que, al igual que el Andrés, tienen un ligero problema a la hora de levantarse.

Desayunamos por partes y la Loli se fue para la habita para ir organizando las cosas. Al rato los toledanos se arrimaron a la habitación 305 y mientras preparamos nuestras maletas, para irnos todos a la de Rafa y Cristina. Decidimos pillar entre todos 3 horas más de habita para no tener que ducharnos en los vestuarios y así hacerlo todo mas tranquilamente y volver a España limpitos y aseaditos en condiciones. Cuando todo quedó listo y los checkout hechos, nos fuimos a disfrutar, snif...de nuestras ultimas horillas de playa... ¡Qué pronto se acaba lo bueno!

Sobre la 1 se fueron los toledanos a ducharse y arreglarse y media hora más tarde con lágrimas en los ojos y tristeza en nuestros corazones, dimos el último adiós a nuestra querida playa; adiós a nuestras amadas hamacas; adiós a ese barco oxidado que esta a 2 km y que lleva 30 años alli...Pero sobre todo adiós a esa BARRA LIBRE que tantos ratos de buena cerveza, ron, combinados y risas, sobre todo muchas risas, nos había dado.
Pillamos el trenecito por última vez, la playa se alejaba poco a poco (es que no son rápidos ni para conducir) y nos fuimos a duchar en esa habitación-comuna que teníamos montada. Y que a pesar de estar los seis allí, nos organizamos muy bien. Después del estrés: mira a ver si te olvidas algo, coje la maleta, mira esa toalla, cierra bien todo y un largo etc., nos fuimos a hacer el último check-out. Compras de última hora y la última cena (era comida pero cena queda mas literario) en el superbuffet la Bugambilla (que rico sabía todo el último día).

Tomamos nuestro ultimo cafetito, caras largas y tristeza (sobre todo por no haber recuperado las maletas, una estaba en Canadá y la otra, luego nos enteramos, llegaría a Punta Cana ese mismo dia!).



Pillamos las maletillas y mientras nos repartíamos en los autobuses, dos muchachuelas del hotel, vestidas para la ocasión, nos despedían bailando (descubrimos que la canción era del Puma...muy fuerte!). Deciros que también lo hacen a la llegada y con un cócktail de bienvenida....Entonces Loli dijo:

- ¿ A que no os atrevéis a bailar con las muchachas? - Convencida de que dos no bailan si uno no quiere....
Y...ni cortos ni perezosos hicimos este ridículo pero con estilo:



Con tanta tontería y bailoteo se nos fue el santo al cielo y llegó nuestro autocar. Había 2, uno normal, tipo Alsa y una furgonetilla o microbus.Todo el mundo sabía en que autobús le tocaba porque tenías que mirarlo previamente en unas listas pero...ya me conocéis... David (que estaba más pendiente de todo)nos dijo que a nosotros nos tocaba la furgoneta y corriendo, corriendo (porque el microbus ya se iba y Loli lo paró, le preguntó y le pidió que nos esperara un minuto...si no...allí que nos quedábamos) fuimos los últimos en subirnos. Cuando ya estábamos arriba Orlando (el guía que nos había traído desde el aeropuerto) nos informó que no podíamos parir todavía, porque había 3 personas que sobraban en nuestra furgonetilla y que deberían ir en el bus grande, y claro, como habíamos sido los últimos...y no sabíamos con certeza si éste era o no, nuestro autobús...empezamos a mirarnos y a dudar si eramos nosotros los que estabamos en el autocar equivocado. Además había extraviado o roto la hoja con la lista de las personas que deberían ir en cada autobús. Así no había manera de arrancar.
Al final vino el conductor del otro autocar y dijo los nombres, no eramos ninguno, y Loli dijo voz en grito:
-Seguro que todos pensábais que eramos nosotros, eh!
Y lo cierto era que todo el mundo nos "malmiraba", pensando que éramos nosotros los que estabamos equivocados (como llegamos los últimos, y un poco probando a ver si acertábamos y era nuestro bus...), pero al final mira tú que cosas, estábamos bien.
El viaje al aeropuerto una torturilla; el aire acondicionado funcionaba de aquella manera, (sólo funcionaba por los techos del vehículo) y si no es por el abanico de la Cristina, alli morimos todos.

Las carreteras daban miedo. Había zonas como de unos extraños 3 carriles (por supuesto ni una sola línea pintada en la vía) dónde primaba la ley del más fuerte; adelantaban como podían. El que venía de frente se medio apartaba y todos felices.
Por fin llegamos y pudimos respirar oxigeno, eso si, no nos dejaron bajar hasta que bajaron las maletas, asi los currantes del airport, podían "ayudarte" a llevar la maleta a las colas para facturar y se aseguraban una propinilla.
El aeropuerto es cuando menos peculiar. Como ya os dije son como cabañas con el techo hecho de hojas de palmeras pero a lo bestia, como bonito, es bonito y original.
Hicimos cola para pagar el impuesto revolucionario, 20 $ o 20 €, muy fuerte. Resulta que el aeropuerto es privado, osea, que todo hijo de vecino que entre al país se deja como mínimo 30$ que van para los dueños del aeropuerto; uno que no se quién es y el otro que es Julito Iglesias. Los 30$ van en su mayor parte para ellos y un poquito para el gobierno. UUUUUUUUeaaaaaaaa (un tio listo).

Pasamos los controles, nada de droga (o por lo menos no la detectaron, porque perros había un puñao (eso sí, parecían poco eficaces, porque se les veía bastante panchos y más de uno estaba tumbado durmiendo la siesta). Esperamos unas horitas en la terminal atestada. Nos compramos unas cervecillas (Presidente, la típica del país, y que no habíamos visto por ningún lado) y según la noche iba cayendo, nuestro avión de Air Europa hizo su aparación.

Entregamos los billetes y andando para el avión. Aquí ni finger ni nada, todo a pie de pista (como ya dije...porque me repito más que el chorizo ;))
La verdad es que la vuelta no se nos hizo nada pesada. Dormimos la mayoría como pumas; eso sí, nos tocó sentarnos al lado de la puerta de emergencia, y no sé si fue por eso o porque al piloto le gustaba tener la temperatura baja, pero no he pasado más frío en mi vida, en un avión. Lo que decía, se pasó "volao" el viaje, y ya en Madrid, comimos todos juntitos como hermanos. Muchos besos, muchos abrazos y el Rafa y la Cristina cogieron su vuelo a BCN, y nosotros (que ya habíamos ido a por el coche previamente antes de comer) acercamos a Ana y a David a Atocha.